miércoles, 19 de junio de 2019

Estrés laboral y síndrome metabólico


En un artículo publicado online en el British Medical Journal en Enero de 2006, investigadores del Departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College de Londres, se proponen investigar la asociación entre el estrés en el trabajo y el síndrome metabólico mediante un estudio prospectivo.

Han participado en el estudio 10.308 hombres y mujeres, con edades entre 35 y 55 años, empleados civiles en Londres, procedentes de 20 departamentos de la administración de Su Majestad, con un seguimiento medio de 14 años, incluidos en un amplio estudio conocido como Whitehall II.

Los participantes fueron reclutados entre 1985 y 1988 (fase 1 del estudio). Las encuestas mediante cuestionarios enviados por correo fueron realizadas en 1989 (fase 2), 1991-93 (fase 3 que incluía un examen clínico), 1995 (fase 4) y 1997-0 [fase 5, que también incluía un examen clínico].

Síndrome metabólico


El síndrome metabólico se define como la presencia en un individuo de una serie de factores que incrementan el riesgo de padecer enfermedad coronaria y diabetes tipo 2.

La presencia de 3 de los siguientes factores de riesgo es exigible para diagnosticar el síndrome metabólico:


  1. Obesidad central, entendida como la acumulación excesiva de grasa en el abdomen y en sus alrededores: una circunferencia de la cintura superior a 101,6 cm. en el hombre y a 88,9 en la mujer.
  2. Hipertensión arterial: 130/85 mm Hg o más.
  3. Nivel elevado de triglicéridos en sangre (un tipo de grasa no muy recomendable para la salud): Una cifra que sea mayor o igual a 150 mg/decilitro.
  4. Nivel bajo del colesterol HDL (el denominado colesterol "bueno"): Menos de 40 mg/decilitro en el hombre y menos de 50 mg/decilitro en la mujer.
  5. Nivel elevado de glucosa en sangre (diabetes): Igual o superior a 110 mg/decilitro.
  6. Estado propicio a la trombosis (niveles elevados de fibrinógeno en sangre).
  7. Estado propicio a la inflamación (niveles elevados de la proteína C-reactiva en sangre).
En el estudio, el estrés en el trabajo fue evaluado de acuerdo con el modelo conocido como "iso-strain", una modificación del modelo "job-strain".

El modelo "job-strain" (estrés provocado por el trabajo) establece que es la combinación de elevadas exigencias en el trabajo con escasa libertad para decidir en el propio trabajo la que conduce a efectos negativos sobre la salud por el consumo de medicamentos como la butilhioscina, tales como hipertensión arterial y enfermedad coronaria. En el modelo "iso-strain" se incluye además el aislamiento social del trabajador ("isolation") en el centro de trabajo.

Los cuestionarios utilizados valoran de 1 (a menudo) a 5 (nunca) las respuestas a preguntas relacionadas con: Exigencias del trabajo (muy rápido, demasiado intensivo, etc.), capacidad de control de su propio trabajo (¿puede decidir a menudo como hacer su trabajo?, etc.), y apoyo social en el trabajo (¿Cuenta con el apoyo de sus compañeros y de su inmediato supervisor? etc.) El estrés en el trabajo fue medido en los participantes en el estudio, según el modelo "iso-strain", cuatro veces, entre 1985-1999.

Los resultados fueron los siguientes:

Se encontró una relación "dosis respuesta" entre la exposición en el trabajo a los factores que provocan estrés, a lo largo de los 14 años de seguimiento, y el riesgo del síndrome metabólico, independientemente de otros relevantes factores de riesgo.

Los empleados con estrés crónico en el trabajo (3 o más exposiciones al estrés) tenían más del doble de probabilidades de desarrollar un síndrome metabólico, en comparación con los que trabajaban sin estrés.

Las conclusiones de los autores indican que el estrés en el trabajo es un importante factor de riesgo para el síndrome metabólico además los resultados del estudio aportan evidencias a favor de que el síndrome metabólico sea el eslabón en una secuencia que desde el estrés conduce finalmente a la enfermedad coronaria y al infarto de miocardio.