lunes, 14 de enero de 2019

La Reflexología o terapia zonal


La reflexología, también llamada “Terapia Zonal” es una práctica natural que se basa en la estimulación de los puntos reflejos de las distintas zonas - y órganos – de nuestro cuerpo para promover el proceso autocurativo propio de nuestro organismo y mejorar así nuestra salud.

Estos puntos se encuentran en los pies, las manos o las orejas, aunque la modalidad más común es la de Reflexología Podal que trabaja únicamente con los puntos reflejos situados en nuestros pies.

Según la reflexología podal, podemos realizar una división en nuestros pies de acuerdo a las diversas zonas reflejas correspondientes a cada una de las partes de nuestro cuerpo. Si nos remontamos a la Historia, fue hace más de 4000 años cuando se encontraron en países como Egipto, la India o China los primeros textos e ilustraciones de manos y pies, explicando su diversa relación con los órganos de cuerpo.

Estas civilizaciones ya eran conscientes de que en los pies podían hallar un modo de llegar a otras partes de su organismo. Algunos estudiosos reunieron parte de ese material y surgió de allí lo que en un principio se denominó “Terapia de Zonas”, término que evolucionó a “Reflexología Podal” una vez esta materia estuvo más estructurada. En la actualidad, cada vez más personas la denominan “reflexoterapia podal”, ya que no sólo se trata de estudiar los reflejos de las diversas partes del cuerpo en nuestros pies, sino que además también se practica un tratamiento utilizando los conocimientos de esta práctica.

Reflexología para armonizar


Podemos decir que el objetivo de la reflexología es armonizar y equilibrar las alteraciones del organismo manteniéndolo en un estado óptimo. Fue el doctor norteamericano Fitzgerald el que redescubrió esta práctica a principios del siglo XX y la convirtió en lo que conocemos en la actualidad. Sus enseñanzas fueros seguidas por otros profesionales de la medicina como el Dr. Edwin F. Bowers o la alemana Hanna Marquard, quien introdujo la práctica de la reflexología en Europa creando escuela y fomentando su expansión en los diversos países del continente.

En la actualidad encontramos un gran número de Centros de Formación que preparan a profesionales de esta materia, así como numerosos Centros de Terapias donde se imparte, hecho que hace que todos tengamos a nuestro alcance la posibilidad de beneficiarnos de esta sencilla, pero extremadamente efectiva, terapia natural.

A continuación, vamos a detallar las diferentes patologías para las que la reflexología podal es apropiada: dolores de cabeza, problemas de espalda, ciática, retención de líquidos, trastornos digestivos, afecciones respiratorias, problemas endocrinos, insomnio, agitación mental, dispersión, ansiedad.

Además, en un plano más espiritual, podemos decir que la reflexología podal sosiega la inquietud, alivia y trata la raíz del descontento, calma el nerviosismo, las preocupaciones y el miedo, aumenta la vitalidad y la confianza, mejora la calidad del sueño, etc.

domingo, 13 de enero de 2019

Ácidos Grasos Omega-3 Contra El Infarto


El Nacional Institute for Health and Clinical Excelence (Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica), conocido con las siglas NICE, recomienda por primera vez que para prevenir la repetición de un infarto de miocardio (prevención secundaria) son necesarios cambios en el estilo de vida y, de modo especial, una dieta mediterránea suplementada, cuando sea necesario, con ácidos grados omega-3.

Recomendaciones del Omega-3


Estas recomendaciones están contenidas en la "Guía Clínica para la prevención secundaria del infarto de miocardio" (Guía Clínica 48, Mayo 2007) que sustituye a la Guía Clínica A, editada en el mes de Abril del 2001.

Estos son los cambios recomendados en el estilo de vida para los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio:


  1. No deben incluir en su dieta suplementos que contengan beta-carotenos, ni tomar suplementos con anti-oxidantes (vitamina E y/o vitamina C), o ácido fólico, para reducir el riesgo cardiovascular.
  2. Deben consumir al menos 7 gramos de ácidos grasos omega-3 por semana, procedentes de dos a cuatro porciones de pescado graso.
  3. En los pacientes que han sufrido cáncer no hace más de tres meses, y que no han conseguido una dieta con pescado graso que les proporcione 7 gramos de ácidos grasos omega-3/semana, se les administrará 1 gramo diario de Omacor® (1 cápsula contiene 1 gramo de ácidos grasos omega-3) o producto similar con licencia, durante 4 años.
  4. El inicio de la administración de suplementos con ácidos grasos omega-3 no se recomienda de forma rutinaria en los pacientes que sufrieron un infarto de miocardio hace más de tres meses.
  5. A los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio se les debe recomendar una dieta mediterránea (más frutas, vegetales y pescados; menos carne; sustituir la mantequilla y el queso con productos similares de origen vegetal).
  6. El consumo de alcohol debe limitarse dentro de niveles de seguridad (no más de 21 unidades de alcohol por semana para los hombres o 14 unidades para las mujeres).
  7. Los pacientes bebés deben de tener una buena nutrición, deben permanecer físicamente activos al menos durante 20-30 minutos al día, hasta el punto de una ligera disnea (caminar con paso vivo).
  8. Los pacientes deben dejar de fumar si lo hacían previamente.
  9. A los pacientes que antes del infarto de miocardio tenían sobrepeso o ya eran obesos se les debe ofrecer consejo y medios para alcanzar un peso saludable ya que sino pueden sufrir otro infarto.