domingo, 7 de octubre de 2018

Disociar alimentos, una fórmula segura para bajar de peso


Una de las dietas más extendidas actualmente es la dieta disociada, denominada así porque su fundamento es la disociación, es decir, la separación de nutrientes que, consumidos en conjunto, según los principios dispositivos, aportan más calorías que si se toman solos. Se basan en este principio dietas como la Montignac, la antidieta, la Shelton o la Antoine.

Se trata de no mezclar, en la misma comida especial para personas con diabetes, hidratos de carbono y proteínas. La fruta se toma siempre separada de la comida, y sin mezclar tampoco las dulces con las ácidas. Los yogures y frutos secos, sin embargo, combinan bien con todo.

Sí está restringido el uso de frituras y salsas grasas, recomendando mejor cocinar a la plancha, al horno o al vapor, y aliñar con aceite de oliva y ajo y perejil u otras especies para aportar sabor a los efectos secundarios de la metformina. Su éxito radica, entre otras cosas, en que no existen alimentos prohibidos, por lo cual se puede comer de todo, solo que repartido de otra manera.

Los principios básicos de la definición de diabetes, no son complicados de seguir. Un menú disociado propone, por ejemplo, desayunar café, o fruta y zumo, o unos huevos revueltos; para almorzar, dos piezas de fruta a elegir o fiambre magro; en la comida, una ensalada o verduras salteadas o hervidas, filete magro a la plancha o pollo asado, o arroz y pasta.

En la merienda, fruta o frutos secos, y para cenar, un caldo vegetal, verduras salteadas y pescado a la plancha o huevo duro o revuelto. Pero como todo, tiene sus inconvenientes.

También recuerdan que muchos alimentos contienen tanto proteínas como carbohidratos, como la leche, las legumbres o los cereales, y que lo que engorda no es comerse un filete con patatas, sino el alto aporte calórico del plato en su conjunto. Como siempre, en cuestiones de salud lo primordial es ponerse en manos de profesionales.